∴ Grupo Artemorilla ∴ Pagina Web de Alicia Morilla Massieu,Tomas Morilla Massieu,Carolina Quevedo Morilla Poesia, Pintura, Literatura, Fotografia, Escultura - (www.artemorilla.com) Poetas, Pintores, Escritores (Academicos de Merito y de Honor en Italia por su Trayectoria Artistica y Literaria)
El renovado interés por el arte de las primeras décadas del siglo XX justificaría una revisión a fondo de la obra del pintor canario Nicolás (Colacho) Massieu. Su apertura estética ejemplifica la encrucijada a la que llegó el arte en esa época y los novedosos caminos que tomó la figuración.
Colacho nació en Las Palmas en 1876, viajó desde muy joven a Inglaterra e Italia y llegó a París a principios del siglo XX. Estuvo en contacto con el impresionismo, admirando especialmente a Monet, Manet y Degas, con quienes se identificó en su preocupación por la luz. No le interesó la técnica, pero sí la enseñanza de la pintura al aire libre. A la vez, su búsqueda de una expresión que quedase fuera de la simple imitación, y su falta de interés en la perspectiva tradicional lo acercó a las nacientes vanguardias.
El pintor canario unió a las enseñanzas del extranjero la inspiración de su isla. A ella adaptó su trazo vigoroso y su técnica de espatula empastada y febril. Su gama de colores; azules, violetas y grises para las montañas, marrones y amarillos para los contrastes de luz y una infinita variedad de azules para el mar, refuerzan el poder de los elementos, y hacen de su pintura una celebración hedonista del poder de la naturaleza.
Massieu era un apasionado explorador de la costa. Llevando consigo su inseparable caballete, buscaba paisajes inéditos y recios entre los arrecifes. El mar y las rocas, con efectos de espuma o de profundidades azules, conseguidos con materia rica e iridiscente son a menudo los protagonistas de sus cuadros. Otros rincones atraen particularmente su sensibilidad; las montañas y escarpaduras grandiosas, casi fantásticas y las gargantas con efusiones de color. Las pequeñas casas campesinas que se funden con la montaña, contempladas desde los más diversos ángulos, son interpretadas de manera lírica y dramática a la vez.
Podemos detenernos en diversos cuadros que ejemplifican sus predilecciones. En Motivo Paisaje Roque Nublo el pintor ofrece su versión personal de lo sublime. Es una escena con un alarde de color y volumen que llega a ser fantasmagórica. Por medio de un pesado impasto en trazos verticales logrados con la espátula, modela la escarpada montaña que se yergue como un obstáculo impasable ante la mirada del espectador. Sobre el imponente fondo de un acerado azul destaca abajo una pequeña casita blanca que admite la sugestión del contacto humano en medio del titánico paisaje, y arriba, en el extremo, se ve un ángulo del cielo azul purísimo.
Un boceto para un bravío Motivo paisaje montaña, deja de lado el fácil efecto decorativo, para dar una visión llena de tensión telúrica. El color es el único protagonista del cuadro, que podriamos calificar ya de abstracto por su insumisión al contorno y por su acendrado deleite en la materia. Una zona oscura en el centro invita a la mirada a pasar a través de esa apertura central, hasta la distancia, donde el mar y el cielo se confunden en una atmósfera casi tangible. Los colores ricos y opacos forman esas grandes áreas que reducen la naturaleza a tres elementos esenciales, el cielo, el mar y la tierra.
El Atlántico es principal protagonista en muchos cuadros de Colacho. Acantilados del rincón, Costa norte de Gran Canaria (1935), coloca al espectador ante un precipicio, sobre las enormes rocas., mientras abajo el agua estalla en espuma. Contrasta el peso de la tierra y el mar con lineas rítmicas que capturan la sensación hipnótica del agua profunda. Es totalmente distinto a este dramático paisaje el diáfano Rocas en el mar, logrado con una calculada simplificación a base de transparencias y toques casi etéreos. Es el mar en una armonía de azules claros, y una atmósfera de tonalidades delicadísima, que da la sensación de primigenia frescura. Las formas grandes y planas de las rocas amarillas presentan el contraste, y permiten al pintor deleitarse en los toques de blanquísima espuma.
Pintor de barcos desaparecidos y bahías ignoradas, en Motivo Paisaje de Pueblo costero Massieu construyela imagen de un arcáico barco que es parte integrante o mejor aún, emblema del pueblecillo dorado en cuyo muelle está atracado. La luz delicada, la frescura atmosférica del cielo enmarcan los mástiles de la embarcación, que flota sobre el mar infinito, igualmente espiritualizado. Colacho busca aquí la permanencia, no el movimiento, y las pinceladas amplias de esta zona inmovilizan la forma haciendo de las olas esquematizadas algo tan substancial como la propia costa.
Ocasionalmente Massieu trata variaciones de un mismo tema. Peregrino de las montañas de su tierra, descubre el tesoro las casas aldeanas. Realza la figuración de las casa en forma casi abstracta, consiguiendo formar la estructura de esas humildes edificaciones a base de un elemental trabajo con espátula, lo cual da la impresión de lo agreste del paisaje. Las casitas se yerguen ante campos de jugoso color verde, entre las áridas piedras de la monataña, y aún, en un sorprendente efecto, vemos los tejados desde lo alto, en una vista aérea que hace pensar en los futuristas. En ese primitivismo voluntario, bajo la visible materialidad del pigmento dispuesto con espátula, hay infinitos y sutiles matices que se entrecruzan para componer la gracia de la luminosidad tranquila o el cielo nublado, la quietud de la atmósfera, la tersura del aire y una sensación de equilibrio cósmico.
Los cuadros de Colacho resumen los nuevos caminos de la pintura europea y expresan a la vez su peculiar personalidad. Aire libre, paleta fuerte, exaltada rapidez de toque, afán innovador y capacidad ilimitada para el abocetamiento, esa obra, a pesar de referirse a lugares concretos describe un lugar eterno. Una isla siempre tiene alusiones mágicas, y míticas, una hermenéutica de temas, motivos y arquetipos de la literatura y del arte que participan del imaginario colectivo; espacio paradisíaco, locus amoenus por excelencia, sitio de variadas utopías, arquetipo de la felicidad, matriz y espacio interior. La isla de Colacho con su cualidad romántica de misterio, y sus formas del presente y del pasado de continuada imperturbabilidad y sobresaliente sugestividad pictórica dan sentido a la imanencia de la naturaleza.